
En esta historia, el autor está a punto de morir y contará su anécdota, la cual considera espantosa y aterrorizante. Desde su infancia, siempre fue un amante de los animales. Se casó muy joven con una mujer que compartía su pasión por las mascotas. Una de ellas, un gato negro llamado Plutón, era un felino de notable tamaño y hermosura. Sin embargo, el autor además era un alcohólico empedernido, lo que motivó que una noche, tras volver de la cantina, arremeta contra el gato al ver que éste lo evitaba con miedo. Tal fue su ira contra el pobre animal, que terminó por asfixiarlo hasta la muerte. Curiosamente, luego se produjo un gran incendio en su casa.
Al día siguiente del desastre, entre las ruinas, notó que en una pared que había quedado en pie, se formaba en relieve la figura del gato. Durante muchos meses no se libraba del fantasma del gato y llegó a lamentar su muerte. Una noche se encontró con otro gato parecido y lo llevó a casa como nueva mascota. Pero pronto empezó a sentir antipatía por él, a tal punto de que trató de matarlo con un hacha. Su esposa trató de detenerlo y él terminó por herirla de muerte con un hachazo en la cabeza. Decidió esconder el cadáver de su esposa entre las paredes, para que así nadie se diera cuenta del crimen cometido. El gato desapareció.
A los pocos días, durante una intervención de la policía, se escuchó un quejido a través de las paredes. Los forenses encontraron así tanto el cadáver de la mujer como el del gato. El gato lo había delatado.
Al día siguiente del desastre, entre las ruinas, notó que en una pared que había quedado en pie, se formaba en relieve la figura del gato. Durante muchos meses no se libraba del fantasma del gato y llegó a lamentar su muerte. Una noche se encontró con otro gato parecido y lo llevó a casa como nueva mascota. Pero pronto empezó a sentir antipatía por él, a tal punto de que trató de matarlo con un hacha. Su esposa trató de detenerlo y él terminó por herirla de muerte con un hachazo en la cabeza. Decidió esconder el cadáver de su esposa entre las paredes, para que así nadie se diera cuenta del crimen cometido. El gato desapareció.
A los pocos días, durante una intervención de la policía, se escuchó un quejido a través de las paredes. Los forenses encontraron así tanto el cadáver de la mujer como el del gato. El gato lo había delatado.